El olivo posee una extensísima historia, lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta que se trata de un árbol capaz de producir aparte de un fruto comestible, aceite de oliva, que es a su vez alimento, condimento, cosmético, bálsamo, medicina e incluso combustible. Su historia comenzó hace 12.000 años y se extendió por el Mediterráneo, encontrándose fósiles de hojas de olivo en Italia, Norte de África y España.
El acebuche fue el antecedente del olivo actual. Del fruto de este árbol se obtuvo el primer aceite que se empleó como alimento, carburante y ungüento. Se cree que el cultivo inicial de aceite se desarrolla entre Palestina, Egipto y Creta. En España los árabes fueron muy buenos agricultores y los olivares conocieron nuevas técnicas de cultivo que hicieron aumentar las producciones.
En cuanto a las leyendas, la más famosa es la de la fundación de Atenas, que representaba el núcleo más grande y extenso de civilización. Un día discutían Poseidón y Palas Atenea acerca del privilegio de dar nombre a la ciudad. Encargaron a Cecrops, primer rey legendario de la ciudad, darle un nombre en recuerdo de la divinidad que más hiciese por la humanidad. A la final llegaron Poseidón y Palas Atenea.
El dios griego de los mares golpeó con su tridente una roca y surgió el caballo, representando la inteligencia, el valor y la fuerza. La diosa clavó su lanza en la tierra y surgió el olivo, capaz de vivir centenares de años, da frutos comestibles y de él puede extraerse un jugo maravilloso: el Aceite de Oliva.
Desde entonces, Atenas debe su nombre a tan prestigiosa diosa.
El acebuche fue el antecedente del olivo actual. Del fruto de este árbol se obtuvo el primer aceite que se empleó como alimento, carburante y ungüento. Se cree que el cultivo inicial de aceite se desarrolla entre Palestina, Egipto y Creta. En España los árabes fueron muy buenos agricultores y los olivares conocieron nuevas técnicas de cultivo que hicieron aumentar las producciones.
En cuanto a las leyendas, la más famosa es la de la fundación de Atenas, que representaba el núcleo más grande y extenso de civilización. Un día discutían Poseidón y Palas Atenea acerca del privilegio de dar nombre a la ciudad. Encargaron a Cecrops, primer rey legendario de la ciudad, darle un nombre en recuerdo de la divinidad que más hiciese por la humanidad. A la final llegaron Poseidón y Palas Atenea.
El dios griego de los mares golpeó con su tridente una roca y surgió el caballo, representando la inteligencia, el valor y la fuerza. La diosa clavó su lanza en la tierra y surgió el olivo, capaz de vivir centenares de años, da frutos comestibles y de él puede extraerse un jugo maravilloso: el Aceite de Oliva.
Desde entonces, Atenas debe su nombre a tan prestigiosa diosa.
